Una comunidad de resistencia a la velocidad, a la violencia y a la inconsciencia

“Una sangha es una comunidad de resistencia: resistir a la velocidad, la violencia
y la manera irreflexiva de vivir que dominan en nuestra sociedad”.
 
El sábado 27 de febrero de 2016, 19h en La Mala Mujer,Embajadores-Lavapiés
Iniciaremos un grupo muy diverso de Meditación Zen:
Plena Consciencia o Mindfulness.
 
                                                             ¿Por qué una sangha?
 
Solos somos vulnerables, pero cuando trabajamos juntas, con hermanas y hermanos, podemos apoyarnos. 
No podemos llegar al océano como una gota de agua: nos evaporaríamos antes de llegar a nuestro destino.
Pero si nos convertimos en un río, si vamos como una sangha, seguro que llegamos al océano….
 
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Se necesita una sangha.
Necesitas un hermano o una hermana, una amiga o un amigo
para recordarte lo que ya sabes.
El Dharma está en ti, pero necesita regarse para poder manifestarse
y convertirse en realidad.
 
Una sangha es una comunidad de resistencia, resistir a la velocidad, la violencia y la manera irreflexiva de vivir que dominan en nuestra sociedad.
 
Soy monje desde hace 65 años y me di cuenta de que no hay ninguna religión,
filosofía ni ideología más alta que la hermandad. Tampoco el budismo.
 
En la sociedad, la causa de mucho de nuestro sufrimiento es sentirse desconectado del otro.
Cuando pertenecemos a una sangha, podemos sanar estos sentimientos de aislamiento y separación.
Practicamos juntas, compartimos un mismo espacio, compartimos mesa
y fregamos juntos. Simplemente participando con otros practicantes en las actividades cotidianas, podemos experimentar la sensación real del amor y de la aceptación.
 
Una sangha es un jardín, lleno de muchas variedades de árboles y flores. Cuando nos reconocemos como flores y árboles hermosos y únicos, nuestra comprensión y amor hacia otra/o puede crecer de una manera auténtica.
Una flor puede florecer temprano en primavera, otra al final del verano.
Un árbol puede llevar muchos frutos y otro puede ofrecer sombra
refrescante.
Ninguna planta es ni mayor, menor, ni igual que las demás plantas en el jardín.
Cada miembro de la sangha tiene dones únicos para ofrecer a la comunidad.
Cada una también tiene aspectos que necesitan atención.
 Cuando podamos apreciar la contribución de cada miembro y cuando seamos capaces de ver nuestras debilidades como un potencial para crecer, podremos aprender a vivir en armonía.
 
Nuestra práctica consiste en ver que somos una flor o un árbol, somos el jardín entero, todas interconectadas.
 
 
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“Sostenido por el cuerpo de la sangha,
mi práctica fluye sin esfuerzo
permitiéndome realizar mi profunda determinación
de amar y comprender a todos los seres.”
Thich Nhat Hanh.